TERMINÓ "EN TERAPIA"

La ficción "En terapia", que apostó a recrear en tiempo televisivo las complejidades del mundo del psicoanálisis, mostró anoche el capítulo final de una historia que mereció elogios de la crítica.
El programa se ubicó entre las de mayor reconocimiento de la Televisión Pública en los últimos años.

Con Diego Peretti como bastonero del relato, la ficción trazó -en tiempo real, en emisiones de media hora y sin cortes- una pintura sobre las contradicciones y conflictos que se confiesan en el consultorio de un psicoanalista.

"En terapia" comenzó el 14 de mayo y tuvo 45 episodios que promediaron los 3 puntos de rating, una cifra interesante para los números de la pantalla pública en un prime time estresado de competencia.

La ficción es la adaptación argentina de la serie Israelí "Be Tipul", luego vendida a 34 países del mundo.

El formato logró su mayor popularidad en 2008 por su versión estadounidense, que emitió HBO bajo el nombre de "In Treatment".

Además de Peretti, que encarnó al psicoanalista Guillermo Montes, "En terapia" contó con protagónicos de buena factura sostenidos por Julieta Cardinali, Germán Palacios, Ailín Salas, Dolores Fonzi, Leonardo Sbaraglia y Norma Aleandro.

El relato, por momentos más pretencioso que profundo, estuvo articulado a partir de la misma agenda de Montes: cada paciente lo visitaba una vez a la semana y la sesión era recreada en tiempo real.

Los lunes era el turno de Marina (Cardinali), una médica anestesióloga con problemas de pareja que terminó confesándole a su terapeuta que estaba perdidamente enamorada de él, el cliché por excelencia del imaginario psicoanalítico.

Los martes Montes atendía a Gastón (Germán Palacios), un policía de elite que mató a niños y mujeres tras un error en un operativo en la Triple Frontera; los miércoles a Clara (Ailín Salas), una adolescente con tendencias suicidas; y los jueves a Ana (Dolores Fonzi) y Martín (Leonardo Sbaraglia), un matrimonio en crisis ante el dilema de tener un hijo.

Montes se reservaba el final de la semana para reunirse con Lucía (Norma Aleandro), su supervisora, con quien abordaba el derrumbe de su vida personal provocado por la infidelidad de su esposa, la rebeldía de su hija y el amor prohibido que sentía por Marina, su paciente de los lunes.

Esas historias se desarrollaron en paralelo durante 44 capítulos y anoche se precipitó una definición para el deseo confesado y no consumado entre Marina y Guillermo.

Los roles se invirtieron: Marina interpeló a su terapeuta para que asumiera una posición entre su deseo, el deber-ser profesional y su matrimonio.

La quietud de Guillermo empuja a Marina a un gesto radical: se desnuda y ofrece su cuerpo.

Forzado a resolver, Guillermo sufre un ataque de pánico y huye a reunirse con su supervisora (Aleandro), que racionaliza el escape como un acto de honda estatura moral. Sin embargo, ninguno parece aceptar esa sentencia con convicción.

Un cartel de "continuará" cerró la temporada. La fórmula austera de "En terapia", sostenida con buenos libros y actores, volverá a la pantalla.